En un mercado laboral cada vez más fragmentado, el pluriempleo —trabajar simultáneamente para dos o más empresas dentro del mismo régimen de la Seguridad Social— ha dejado de ser una rareza. A menudo responde a la necesidad de complementar ingresos o a modelos de contratación a tiempo parcial. Sin embargo, esta realidad tiene efectos directos sobre la cotización y, en particular, sobre la distribución de la base máxima, un aspecto técnico con implicaciones económicas relevantes tanto para trabajadores como para empresas.

El pluriempleo se produce cuando una persona trabaja para varias empresas dentro del mismo régimen, habitualmente el Régimen General. La pluriactividad, en cambio, se da cuando se cotiza en regímenes distintos, por ejemplo, Régimen General y RETA.

Esta diferencia es clave porque las reglas de cotización y la forma de aplicar los topes no son las mismas. El análisis se centra en el pluriempleo en el Régimen General.

La cotización a la Seguridad Social se calcula sobre la base de cotización, que refleja la remuneración mensual del trabajador, incluyendo salario, prorrata de pagas extraordinarias y determinados complementos. No obstante, existe un tope máximo: aunque el salario sea superior, no se cotiza por encima de la base máxima mensual fijada cada año en los Presupuestos Generales del Estado. Cuando una persona tiene un solo empleo, la aplicación del tope es directa. La complejidad aparece cuando existen varias nóminas de distintos empleadores.

La norma general establece que la suma de las bases de cotización de todos los empleos no puede superar la base máxima. Para garantizarlo, la Seguridad Social aplica un prorrateo del tope máximo entre las distintas empresas, en proporción a las retribuciones que cada una abona al trabajador. En la práctica, el trabajador comunica la situación de pluriempleo —o la Tesorería General de la Seguridad Social la detecta— y es esta la que calcula la distribución del tope máximo entre las empresas atendiendo al peso relativo de cada salario. Cada empresa cotiza únicamente hasta la base que le ha sido asignada, aunque el salario real sea superior.

No siempre el sistema se ajusta desde el primer momento. Si inicialmente cada empresa cotiza como si fuera el único empleador, es posible que la suma de bases supere el tope máximo. En ese caso se producen excesos de cotización. La normativa prevé su corrección mediante devoluciones que, una vez regularizada la situación, se realizan de oficio o a solicitud del interesado, normalmente a favor del trabajador. Estas devoluciones, sin embargo, pueden demorarse y afectar a su liquidez a corto plazo.

Para el trabajador, el pluriempleo tiene una consecuencia ambivalente. Por un lado, no aumenta la base máxima de cotización: aunque se sumen salarios, el límite sigue siendo único, por lo que trabajar para varias empresas no incrementa automáticamente las futuras prestaciones más allá de ese tope. Por otro, puede mejorar la protección hasta alcanzarlo, ya que quienes no llegan a la base máxima con un solo empleo pueden hacerlo sumando varios, lo que repercute positivamente en prestaciones como la jubilación o la incapacidad temporal.

Desde la perspectiva empresarial, el pluriempleo introduce un mayor grado de complejidad administrativa. Las empresas deben aplicar correctamente la base asignada por la Tesorería y asumir posibles regularizaciones de cuotas si el reparto se comunica con retraso. No supone un sobrecoste estructural, pero sí exige una gestión más precisa de nóminas y cotizaciones. El desconocimiento de la situación de pluriempleo por parte de la empresa no la exime de ajustes posteriores, lo que refuerza la importancia de la comunicación entre trabajador y empleadores.

La distribución de la base máxima en situaciones de pluriempleo responde a un objetivo de equilibrio entre contributividad y sostenibilidad del sistema. Se evita que un mismo trabajador cotice por encima del límite legal y, al mismo tiempo, que obtenga ventajas desproporcionadas en términos de prestaciones. En un contexto de expansión del empleo parcial y de trayectorias laborales cada vez más fragmentadas, comprender cómo afecta el pluriempleo a la cotización resulta esencial para tomar decisiones informadas. Porque, en materia de Seguridad Social, más empleos no siempre implican más cotización.